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Las señales del ictus en la tercera edad

Las señales del ictus en la tercera edad

Casi el 85% de los casos de ictus diagnosticados aparecen en personas mayores de 65 años. Unos malos hábitos de vida, una alimentación deficiente o la falta de sueño pueden convertirse en el caldo de cultivo perfecto para esta enfermedad cerebrovascular. No obstante, en Hogar Salud sabemos cómo tratar sus secuelas.

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El próximo 29 de octubre se celebra el Día Mundial del Ictus, una enfermedad que afecta a una de cada seis personas, al menos, una vez en su vida. Para los que no conozcan muy bien en qué consiste, este Accidente Cerebro Vascular (ACV) se genera cuando un vaso sanguíneo que porta sangre hasta el cerebro se rompe o es obstruido por un coágulo u otra partícula. Al generarse este taponamiento, parte del cerebro deja de recibir el flujo sanguíneo que necesita para funcionar y acaba produciéndose el infarto cerebral. Al dejar las células nerviosas de recibir oxígeno, pararán su funcionamiento y morirán, paralizando por completo la zona del cuerpo dirigida por esta parte del cerebro afectada.

El 85% de los afectados por ictus son personas mayores de 65 años

Aunque casi el 15% de las personas afectadas por ictus en nuestro país son jóvenes, la inmensa mayoría de quienes los padecen son personas que superan la barrera de edad de los 65 años. A pesar de que la edad sea la causa más latente, otros aspectos como la diabetes, la arritmia cardiaca, el tabaquismo, el aumento del colesterol, la hipertensión arterial, el sedentarismo, la obesidad, la apnea del sueño o por herencia familiar, pueden convertirse en factores de riesgo.

Es importantísimo prevenir su aparición con el seguimiento de un tratamiento antitrombótico a base de Aspirina (para prevenir la formación del trombo) y Sintrom (en caso de riesgo cardioembólico). No obstante, este tipo de tratamiento podrá incrementar el riesgo de sangrado en caso de pequeños traumatismos, como la aparición de hematomas con golpes normales o sangrado excesivo con pequeños cortes.

Existen dos tipos de ictus que pueden generarse; hemorrágicos e isquémicos.  La hemorragia cerebral se define como la rotura arterial e infiltración de sangre en el tejido cerebral, deteriorándose sus funciones. A partir de ese momento se producirá un edema y el desplazamiento de otras estructuras por el aumento de la presión intracraneal. Por su parte, el isquémico (80-85% de los casos) se produce a partir de un trombo que interrumpe la circulación sanguínea en esa zona. Si el trombo se formase a distancia, en las cavidades cardiacas, hablaríamos de una embolia arterial. Esa falta de oxígeno y nutrientes es la que provocará la necrosis (muerte de las células de una parte del cerebro). El ictus podrá originar una serie de secuelas físicas y mentales, así como dificultades de habla en el paciente.

El ictus es una de las tres causas de mortalidad más frecuentes

En los países desarrollados, el ictus se convierte en una de las tres causas de mortalidad más frecuentes, junto al infarto de miocardio y el cáncer, produciéndose más en mujeres que en hombres. Si tenemos en cuenta que en 2050 se espera que el 20% de la población española sea mayor de 65 años, estaríamos hablando de un problema sanitario de primer orden. Por regla general, sólo un tercio de los pacientes afectados por un ictus se recupera de forma plena, quedando otro tercio con secuelas y el tercio restante falleciendo.

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La Sociedad Española de Neurología (SEN) advierte de la necesidad de detectar esta enfermedad a tiempo a fin de reducir sus secuelas y los índices de mortalidad. Pero, ¿cuáles son los signos de alerta?

  1. Pérdida de fuerza: En la cara, el brazo o la pierna de un lado del cuerpo de forma brusca.
  1. Pérdida de sensibilidad: Sensación de “hormigueo” de la cara, el brazo o la pierna de un lado del cuerpo.
  1. Dolores de cabeza: De intensidad inhabitual y sin causa aparente.
  1. Alteración del habla: Dificultad para expresarnos y ser entendidos por la otra persona.
  1. Pérdida de visión: Parcial o total en uno o ambos ojos.
  1. Sensación de vértigo: Inestabilidad, desequilibrio o caídas bruscas injustificadas.

En Hogar Salud contamos con el mejor equipo de profesionales especializados en el tratamiento de las secuelas de esta enfermedad. Es importante ponerse en manos de un fisioterapeuta en las primeras semanas con el objetivo de realizar ejercicios de recuperación de la movilidad física y de activación mental. El programa de recuperación de una persona mayor será más lento y suave, pero no por ello debemos permitir que se rinda. El apoyo moral y el deseo de superación son los mejores remedios contra el ictus. ¡Llame ahora al 900897961. Estamos para ayudarte!

 

 

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